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Hemograma completo, qué significa

Los análisis de sangre son pruebas realizadas en laboratorios, con el propósito de detectar y controlar la reacción de nuestro organismo ante la presencia de enfermedades, y una de las más frecuentes que se acostumbra solicitar es el hemograma completo.

¿Qué es un hemograma completo?

Se trata de una analítica sanguínea que se utiliza para medir el volumen de glóbulos rojos, los cuales son necesarios para luchar contra las infecciones, glóbulos blancos, que ayudan a transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo y a eliminar el dióxido de carbono, y plaquetas, que ayudan en el proceso de coagulación de la sangre.

A través de un hemograma completo se puede determinar el número de glóbulos y de plaquetas en el organismo, así como el porcentaje de los distintos tipos de leucocitos, la cantidad de hemoglobina que tiene el paciente y, en algunos casos, este análisis también puede calcular el tamaño y la forma de los eritrocitos.

Asimismo, puede utilizarse para medir el hematocrito, que tiene que ver con la proporción de glóbulos rojos en relación a la cantidad de sangre presente en el cuerpo.

¿Cómo se efectúa un hemograma completo?

Para llevar a cabo el análisis, se toma una muestra de sangre, generalmente en la vena del antebrazo, luego se aplica un antiséptico en la zona de punción y se coloca un torniquete en la parte superior del miembro para frenar el flujo sanguíneo de la vena. De esta forma, la vena se llena de sangre en la parte inferior y puede insertarse la aguja para retirar la sangre en un tubo de ensayo. Finalmente, se retiran la guja y el torniquete y se presiona la zona de punción para frenar el sangrado.

Es importante realizarse un hemograma completo cada cierto tiempo para asegurar que los niveles de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas en nuestro cuerpo estén bajo control, así como para detectar la presencia de anomalías en la sangre que puedan dañar nuestra salud.

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